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Alérgenos alimentarios: una prioridad para el sector de la restauración

Además de ofrecer opciones veganas, ambientes inclusivos y recetas novedosas, los propietarios de comercios de restauración se preocupan cada vez más por la seguridad alimentaria. Más allá de la reglamentación, se trata de una estrategia para atraer a un mayor número de comensales. 

Nada fastidia más a un cliente de un restaurante que una carta sin opciones que se adecúen a sus restricciones alimentarias. Porque no importa si es una elección o una prohibición: el hecho de no poder consumir ciertos alimentos no puede privar a una persona de disfrutar un plato delicioso con sus familiares o amigos. 

chica elegante hablando por telefono

El creciente número de personas alérgicas a ciertos alimentos y las exigencias reglamentarias para resguardar su salud en locales de restauración, han abierto un mercado de alimentos libres de alergenos. De acuerdo a las reglamentaciones vigentes desde el 2006, los locales gastronómicos de España y la Unión Europea deben declarar 14 alérgenos: apio, sulfitos, cacahuetes, crustáceos, frutos de cáscara, gluten, huevos, lácteos, moluscos, mostaza, pescado, sésamo, soja y altramuces. No importa cuán secretas sean sus recetas: todos los operadores alimentarios deben informar si alguno de sus platos contiene alguno de estos 14 alérgenos.

Además de tratarse de una forma de cuidado de la salud y bienestar de los clientes, los propietarios de los restoranes son conscientes, hasta cierto punto, de las pueden enfrentar multas de hasta 600.000 € si no cumplen con esta reglamentación.

Mantener la confianza del cliente

Como se deduce, muchas son las opciones de una carta que incluyen alguno de los alérgenos mencionados. Si consideramos que aproximadamente un 3,6% de la población española sufre algún tipo de alergia alimentaria y que la cifra asciende al 10% cuando se trata de niños, entenderemos la importancia de que este porcentaje de personas también pueda sentarse a la mesa de cualquier restaurante.

El caso es que además de tener disponible esta información para la tranquilidad de los clientes, los restaurantes intentan evitar la presencia de trazas o contaminaciones cruzadas, a cuya declaración no están obligados, porque garantizar su ausencia total es prácticamente imposible en una cocina convencional

Muchos establecimientos apuestan a incorporar propuestas completamente libres de alérgenos, aunque la tarea resulte compleja y a veces, costosa. Sin embargo, vale la pena el esfuerzo y la inversión ya que muchas veces, las consecuencias de consumir estos ingredientes pueden ser fatales para un alérgico. Y el impacto que puede tener un caso así en la reputación del local gastronómico, puede ser irreversible